Buscando fortuna en el sorteo de Navidad

las supersticiones del gordo de navidadComo acaba sucediendo año tras año en el sorteo de navidad, las viejas costumbres y supersticiones salen a la superficie para hacerse un hueco en la elección de nuestros números de la Loteria de Navidad.

Y es que, aunque parezca mentira, aunque nos cueste admitirlo, todos cumplimos algunos de los clichés más típicos cuando se acerca el momento de elegir número.

A continuación encontraréis un recopilatorio de las costumbres más extendidas entre la mayoría de participantes en el sorteo de Navidad, tal vez os sintáis identificados:

 

¡El décimo no se regala! – Se dice que un décimo tiene que costar dinero, aunque sea un insignificante céntimo, ya que entiende que la suerte pasa de unas manos a otras en el momento del intercambio.

Las embarazadas, los calvos y las jorobas – Por lo visto tenemos una fijación por las curvas. ¿Quién no ha visto familiares y amigos aprovechando el momento para intentar rascar algo de fortuna de esas curvas entrañables?

Pisar excrementos – Otro de los tópicos más reconocidos en nuestra cultura, donde, tras pisar una mierda se cree que la fortuna está de tu parte, a pesar de las evidencias.

El número 13 – Tal vez esta sea una de las contradicciones más grandes. El número de la mala suerte, para cuando nos conviene, se ha convertido últimamente en un número deseado, a pesar de que la terminación de este número nunca ha logrado dar el premio Gordo.

Administraciones de peregrinaje – Quién no ha pedido alguna vez a algun amigo que ha ido de vacaciones que le traigan un número de esas míticas administraciones de lotería. Por alguna extraña razón se cree que la suerte se concentra allá donde ya se ha repartido suerte, por lo que las colas kilométricas en lugares como en Sort (La Bruixa d’Or), en Madrid (La administración Doña Manolita) u otros sitios de referencia están garantizadas.

elección número dela loteria de navidad

En situaciones como esta es donde podemos descubrir que Spain is diferent, llena de contradicciones y supersticiones variopintas que más allá de influir o no en nuestra suerte han logrado arraigarse en nuestras costumbres.